
La denominación de este Premio, que se vincula a Cristóbal de Villalón (1510-c.1562), escritor vallisoletano, Licenciado en Teología y encargado de cátedra en la Facultad de Artes de Valladolid, obedece a las circunstancias históricas y socioculturales que acompañan la evolución de la enseñanza y el aprendizaje del español.
Cristóbal de Villalón con la publicación en 1558, en Amberes, de su GRAMÁTICA CASTELLANA. Arte breue y compendiosa para saber hablar y escreuir en la lengua Castellana congrua y deçentemente pasó a formar parte del conjunto de autores preocupados por los aspectos teóricos, prácticos y normativos de la lengua castellana, en un momento en el que el Renacimiento cultural se abría camino hacia la modernidad y en el que el humanismo y el didactismo se daban la mano siguiendo la influencia erasmista. Con sus trabajos, pusieron en evidencia que, en un proceso de expansión cultural, era de suma importancia la promoción del uso de una lengua común: la lengua castellana.
Cristóbal de Villalón proporcionó a la historia de la gramática española el primer modelo de reforma ciertamente innovadora para la enseñanza de la propia lengua castellana. Su Arte breue y compendiosa (Amberes 1558) responde a los nuevos métodos de aprendizaje desarrollados por el Humanismo bajo la influencia del ideario pedagógico erasmista, basado en la formación trilingüe (latín, griego y hebreo) y al mismo tiempo en la promoción de las lenguas vernáculas.
Desde la capital de la corte real, el Licenciado Villalón contribuyó a la primera gran expansión internacional de la lengua española, apoyada por la política imperial de Carlos V. La originalidad de su propuesta reside principalmente en mostrar la perfección castellana para propios y extraños mediante un delicado equilibrio de los mejores recursos teóricos y metodológicos utilizados en la descripción de las tres lenguas sabias, pero con la particularidad de que el Licenciado aplica por primera vez al español las nuevas estrategias didácticas de las gramáticas hebreas contemporáneas, que por entonces fascinaban a los humanistas europeos tanto o más que las fuentes grecolatinas tradicionales.
Villalón ofrece -como él mismo dice- una obra de ingenio, estudio y especulación, que recibe el poderoso impacto de las artes hebreas en aspectos centrales de la codificación gramatical para el puro Castellano -advierte- muy desasido del Latin. Como resultado de esta ampliación de las bases teóricas, abiertas ahora al contraste interlingüístico, el gramático vallisoletano propone soluciones innovadoras para el tratamiento de las clases de palabras, el género de los nombres, los tiempos verbales, el rechazo de la declinación por casos o el concepto mismo de oración.
Bien es cierto que la tradición de la enseñanza del español se remonta a 1492, a la primera Gramática de la Lengua Castellana de Elio Antonio de Nebrija, concebida con un objetivo crítico literario y metodológico: el conocimiento de las letras, entendido como el arte de hablar y escribir correctamente. Pero cabe señalar que la GRAMÁTICA castellana de Cristóbal de Villalón constituye una referencia obligada, ya que:
En este sentido, el valor de la GRAMÁTICA castellana de Cristóbal de Villalón, para nosotros hoy reside en dos rasgos complementarios que subyacen a la finalidad que perseguía, como son la enseñanza y la innovación, tal como el propio autor nos desvela en la página que dedica Al Lector:
Encierra pues el estímulo a la innovación organizada, cuyos esfuerzos y recursos se inscriban en el paradigma de la variación de lugares, de tiempos, de soportes, de contenidos, personas implicadas, etc. Una innovación para el aula de E/LE que tenga reconocimiento y repercusión institucionales.
Cristóbal de Villalón estudió en Alcalá de Henares, donde se graduó en Artes (1525) y en Salamanca, en cuya Universidad trabó amistad con Hernán Pérez de Oliva y otros humanistas. Interrumpió la docencia de lógica en la Universidad de Valladolid, que había comenzado hacia 1530, para enseñar latinidad a los hijos de los condes de Lemos entre 1532 y 1534. Ordenado sacerdote hacia 1543, fue probablemente párroco de Santa Olalla de Tábara (Zamora), la aldea donde compuso su Gramática Castellana (1558).
En 1536 ve la luz en Medina del Campo su Tragedia de Mirrha, de influencia ovidiana. Se fecha entre 1538 y 1542 El Scholástico, una obra dialogada que la crítica moderna considera como una muestra enciclopédica del Renacimiento español. Dedicó a Fray Alonso de Virués su Ingeniosa comparación entre lo antiguo y lo presente (1539). Publicó en Valladolid en 1541 el Provechoso tratado de cambios y contrataciones de mercaderes y reprobación de usura, que conoció varias ediciones. Se le han atribuido además otras dos obras famosas: El Crotalón (c. 1552) y el Viaje de Turquía (c. 1557).